'La larga sombra de Tucídides: del Peloponeso al nuevo orden mundial'

La obra fundacional "Historia de la Guerra del Peloponeso" del historiador griego Tucídides marcó el inicio del realismo como teoría política. Consiste éste en ver las cosas como son, sin pesimismo ni optimismo. No como se desearía que fueran, sino como en realidad son.
La línea de pensamiento ha sido fecunda: Tucídides a través de Maquiavelo y Hobbes llega hasta el mismo siglo XX donde sus máximos exponentes Raymond Aron -realismo sociológico- Kenneth Waltz -realismo estructural-Hans Morgentau -realismo clásico- y Henry Kissinger -realpolitik- han actualizado esa manera de interpretar el complejo mundo de las relaciones internacionales. Hoy día, seguramente sea el erudito John Mersheimer -realismo ofensivo-su principal representante. Con algunas diferencias conceptuales entre sus "realismos", todos esos talentos comparten la idea básica, nuclear, de que el actor principal es el Estado, que es soberano y que no reconoce una autoridad superior por encima de él que lo limite en la búsqueda de su propio interés.
Donald Trump y Benjamin Netanyahu han erosionado el orden surgido tras la Segunda Guerra Mundial y han hecho que las relaciones entre estados evoquen ahora las lógicas hobbesianas, donde cada Estado recela de las intenciones de los otros
Sobre esa base, Donald Trump y Benjamin Netanyahu han erosionado el orden surgido tras la Segunda Guerra Mundial y han hecho que las relaciones entre estados evoquen ahora las lógicas hobbesianas, donde cada Estado recela de las intenciones de los otros. Dinamarca, Canadá, México, Colombia, Cuba...todos, cada uno a su manera, se sintieron amenazados por la nueva administración estadounidense. Por su parte Netanyahu arrasó Gaza, atacó junto con EEUU a Irán y está demoliendo zonas de Beirut y el sur del Líbano. Van más de cuatro años que Rusia invadió Ucrania. El conflicto entre Pakistán y Afganistán estalla con cierta frecuencia…
Rosseau decía que "un hombre no puede empezar a comportarse decentemente a menos que tenga cierta seguridad de que los otros no serán capaces de arruinarlo". Extrapolada esa reflexión a las relaciones entre estados, el recelo mutuo entre ellos conlleva un equilibrio de poder estructuralmente inestable que puede quebrarse si el contexto lo propicia.
Como no hay un poder superior que obligue a los estados a cumplir l legislación internacional, los estados, si se creen lo suficientemente fuertes y entienden que les beneficia, la contravienen y es entonces cuando se declaran las guerras.
Fue el temor con el que Esparta contempló el ascenso de Atenas, lo que provocó aquella orgía de sangre, traiciones, deslealtades, y también de alguna grandeza que fue la Guerra del Peloponeso.
Es la desconfianza e incluso el miedo con el que la potencia hegemónica (el hegemón) observa la emergencia de la potencia en ascenso, la que provoca el contexto proclive al enfrentamiento bélico. Y esa es la llamada Trampa de Tucídides. Y ese patrón se repite según explican los estudiosos del tema como Grahan Allison: en los últimos 500 años se han dado hasta 16 escenarios en los cuales el hegemón empezaba a ser discutido por una potencia que emergía y adquiría cada vez más poder.
"Desde la guerra entre los franceses y los Habsburgo en el siglo XVI, hasta las dos guerras mundiales del XX". La investigación del grupo de Allison encuentra que 12 de esas 16 rivalidades acabaron en guerra, lo que supone un 75% de los casos. Un porcentaje que no invita a la despreocupación.
Decía Napoleón que dejaran dormir a China porque cuando se despertara, el mundo temblaría
Decía Napoleón que dejaran dormir a China porque cuando se despertara, el mundo temblaría. Lo cierto es que hasta que ha despertado, China sufrió las dos "guerras del opio" en el siglo XIX y ya en el siglo XX, la invasión japonesa durante la II Guerra Mundial. De hecho, muchos historiadores chinos que vinculan por continuidad las Guerras del Opio y la invasión japonesa, llaman "siglo de humillación" al periodo que abarca desde 1839 a 1949. En ese periodo, China encajó dos derrotas militares (las dos guerras sino-japonesas) y la invasión de Manchuria en 1931. Y lo más doloroso para un estado, China soportó pérdidas territoriales: en 1842 acabó entregando Hong Kong a Gran Bretaña que la devolvió en 1997, y perdió Taiwán en 1895.
La "larga marcha", y el triunfo de los comunistas de Mao Zedong tras la guerra civil que estos sostuvieron contra los nacionalistas de Chian Kai-shek, dio lugar en 1949 al nacimiento de la República Popular China.
La alucinación llegó en 1958 bajo el "Gran Salto Adelante" un proyecto del mismo Mao diseñado para superar a las economías de Occidente. La catástrofe alimentaria que provocó aquel delirio mató a cuarenta millones de personas; se estima que es la mayor hambruna de la historia en tiempos de paz. El director chino Zhang Yimou hace un fresco sobrecogedor sobre la historia reciente de China que incorpora aquella época, en su deslumbrante film "Vivir".
Tras la muerte de Mao en 1976 y a cuenta de las reformas económicas iniciadas por Deng Xiaoping, China conjuga hoy día un capitalismo en lo económico con un sistema dictatorial de partido único, el Partido Comunista
Tras la muerte de Mao en 1976 y a cuenta de las reformas económicas iniciadas por Deng Xiaoping, China conjuga hoy día un capitalismo en lo económico con un sistema dictatorial de partido único, el Partido Comunista. Y ha pasado de una población de 1.200 millones de habitantes, vestidos con aquel pijama gris que los uniformaba, y de la que el 90% vivía en parámetros propios de subdesarrollo e incluso de pobreza extrema, a tener 1.400 millones,de los cuales 500 de ellos son clase media y la pobreza extrema ha sido erradicada. “Nunca en la historia,un poder ha ascendido tan lejos, tan rápido y en tantas dimensiones diferentes”, insiste Allison.
Impartí docencia en la Universidad de Macao (colonia portuguesa, pero hoy bajo soberanía china) en el año 2022, y una de las cosas que más me impresionó fue el dato que me dio un profesor portugués de economía que llevaba 30 años viviendo y enseñando en aquella universidad. Me dijo que "por primera vez el año pasado los casinos de Macao han facturado más que los de Las Vegas".
La otra cosa que yo no me esperaba fue la defensa a ultranza que en un ámbito universitario hacían del que ellos llamaban "el presidente Mao". Un estudiante de máster me dijo que la situación actual que China ocupa en el escenario mundial se debe en gran medida" al presidente Mao, que no fue un tirano sino un héroe. Somos los segundos pero pronto seremos los primeros, y será gracias a él". Yo no daba crédito. Cuando después lo comenté con profesores de aquella universidad, prácticamente todos estuvieron de acuerdo. La visión que ellos tienen de su país y de su historia, difiere drásticamente de la nuestra.
China fue invadida y dominada porque era débil,pero cuando ha dejado de serlo y ha emergido como potencia, se le teme. Que la revolución económica más espectacular de los últimos 50 años haya sido liderada por un país comunista, es una ironía de la Historia.
EEUU teme que China acabe por arrebatarle la hegemonía y eso crea un contexto tenso de escalada que pudiera hacer estallar una guerra entre ambas
Y ahí hace aparición otra vez, la Trampa de Tucídides: EEUU teme que China acabe por arrebatarle la hegemonía y eso crea un contexto tenso de escalada que pudiera hacer estallar una guerra entre ambas.
No obstante, existen contrapesos a ese peligro: la fuerte interdependencia económica que hay entre las dos potencias,un coste de guerra que sería difícilmente asumible (incluido el peligro nuclear) y los mecanismos, si acaso débiles pero presentes, de contención que suponen la legislación internacional y la diplomacia. Ojalá que no haya que recurrir a ellos.

















































