'Inteligencia Artificial, zona oscura'

En nuestro mundo global, complejo y tan lleno de incertidumbres, el futuro general y el progreso colectivo sólo se construyen desde la alianza de responsabilidades y competencias, desde la suma de recursos, desde el trabajo inteligente, compartido y constante. No reconocerlo y no actuar así, es avivar los problemas, arraigar en el estancamiento y atarse al atraso.
La decisión del gobierno ha ido en otra dirección, y el chasco aquí es inmenso, de los que hacen época. Incluso se habla de paripé y de engaño
La sociedad granadina y el conjunto de nuestras instituciones claves, llevamos unas semanas de capa caída. El gobierno central ha decidido que la Inteligencia Artificial tenga su Agencia Estatal en La Coruña, aunque aquí se viene picando piedra con enorme y notoria brillantez en este importantísimo eje de desarrollo presente y futuro. La candidatura de Granada para ser sede de esta Agencia Estatal estaba más que justificada. Avalada y contrastada desde la excelencia en todos los aspectos. La decisión del gobierno ha ido en otra dirección, y el chasco aquí es inmenso, de los que hacen época. Incluso se habla de paripé y de engaño.
Desde que se produjo el fiasco, el alcalde insiste en la necesidad de conocer el por qué y el cómo de tal decisión del gobierno. El pasado domingo día 16, en un artículo de prensa, insistió en que pedirá explicaciones sobre esa decisión del gobierno. Y en su defensa del interés general, el alcalde dice que cuando actúa como tal, su partido es Granada y que su obligación ética es defenderla de principio a fin. Fenomenal, aunque lógico y obvio. Callarse y bajar la cabeza, sería lo cobarde e impresentable.
Así, afirma el alcalde que tiene un plan para Granada, basado en un desarrollo innovador, sostenible, tecnológico, eficiente, arraigado en la ciencia y en la inteligencia artificial. Y al respecto, en una exageración grandilocuente, escribe el alcalde literalmente que “el futuro de Granada acaba de empezar”. Menos mal
En su artículo, el alcalde llama a dejar el quejío y el agravio, a mirar hacia adelante. Y convoca a seguir caminando con fuerza para consolidar a Granada en un dinamismo que amplíe y refuerce decisivamente la economía local, presente y futura. Así, afirma el alcalde que tiene un plan para Granada, basado en un desarrollo innovador, sostenible, tecnológico, eficiente, arraigado en la ciencia y en la inteligencia artificial. Y al respecto, en una exageración grandilocuente, escribe el alcalde literalmente que “el futuro de Granada acaba de empezar”. Menos mal.
Sobre nuestro presente y a nuestro futuro, sugiero bajar a tierra, abrir los ojos, ampliar la perspectiva. Y que ese plan del alcalde para Granada incluya las realidades olvidadas que no tienen una sola alusión en su proyecto de ciudad. El cinturón de pobreza que rodea a Granada hace inhabitables las vidas de miles de familias granadinas, y lastra la dinámica socioeconómica general. Quien lo dude, puede pasarse y ver los siete barrios del Distrito Norte. También, Haza Grande y el Albayzín, la Lancha del Genil o La Chana.
Granada, modernidad y desigualdad sangrante. Granada, Inteligencia Artificial y exclusión. Granada, innovación y progreso, pobreza y tercermundismo
Granada, modernidad y desigualdad sangrante. Granada, Inteligencia Artificial y exclusión. Granada, innovación y progreso, pobreza y tercermundismo.
Sería deseable que el alcalde, desde su obligación ética con Granada, se pusiera igual de serio para incluir de verdad esas realidades en su plan de la Granada presente y futura. Que con la misma determinación, lidere, exija y articule la cooperación obligada de las tres administraciones responsables. Que, en ese objetivo de la cohesión social, sume la implicación de empresas, sindicatos y de todas las instituciones claves. Como si de la Inteligencia Artificial se tratase. Como se merecen estos miles de familias granadinas sin presente ni futuro.
Que, en ese objetivo de la cohesión social, sume la implicación de empresas, sindicatos y de todas las instituciones claves. Como si de la Inteligencia Artificial se tratase. Como se merecen estos miles de familias granadinas sin presente ni futuro
Pero, tal vez no sea así. Porque, como muestra, un botón. Hace más de once años que los cortes de luz son una plaga para cientos de familias día tras día. Mes tras mes. Primavera, verano, otoño e invierno. Por dar un solo dato, desde 2016 a 2021 se produjeron en el Distrito Norte 160.751 cortes acreditados técnicamente. Como efecto de esta catástrofe social, los cientos de familias ahogadas por los cortes del suministro no pueden alumbrar sus hogares, ni conservar alimentos, ni poner lavadoras, ni usar un microondas, ni soportar calores o fríos, ni conectar los respiradores que les ayudan a no morirse.
La situación y los datos son conocidos desde siempre por las tres administraciones. También por el alcalde. Pero Endesa, que está en cifras récord de ganancias, no mueve un dedo para mantener la red eléctrica de estos barrios ni para prestar el servicio de distribución con normalidad. Y los gobernantes, Ayuntamiento, Junta y Gobierno, titubean, prometen, amagan, reculan, se excusan y se olvidan. Hasta que llegue el Corpus. O las elecciones.
Sería fenomenal que las complicidades institucionales y sociales se articularan también para construir una Granada justa, cohesionada, abierta, donde todos tengan acceso a un bienestar básico
Sería fenomenal que las complicidades institucionales y sociales se articularan también para construir una Granada justa, cohesionada, abierta, donde todos tengan acceso a un bienestar básico, sin este tercermundismo actual en que malviven miles y miles de mujeres y hombres, menores, jóvenes, adultos y mayores. Pero tal vez, esta causa no sea lo suficientemente importante ni brillante.
Para hacer algo son necesarias tres condiciones. Saber, poder y querer. Saben y pueden. La pregunta es por qué no lo hacen. Debe ser que no hay voluntad.