La protesta de este sábado se ha celebrado en 40 ciudades españolas.

Granada se moviliza para reivindicar el derecho a una vivienda digna

Ciudadanía - M.A. - Sábado, 5 de Abril de 2025
El descontento social ante el grave problema de la vivienda, convertida en un negocio, se ha evidenciado en otra gran movilización.
La manifestación ha llenado Gran Vía.
IndeGranada
La manifestación ha llenado Gran Vía.

Jóvenes, personas mayores, vecinos y vecinas de barrios históricos y familias que se enfrentan a la terrible experiencia de un desahucio se han manifestado este sábado en Granada, en otra multitudinaria movilización, como la que ya se llevó a cabo el pasado noviembre, para reivindicar el derecho a la vivienda. "Acabemos con el negocio de la vivienda", era el lema de esta protesta en la que se ha evidenciado el descontento social con las políticas de vivienda, con precios que no paran de escalar y el boom de los pisos turísticos, que están acabando con la vida de los barrios. 

En Granada, la protesta estaba convocada por el movimiento de vivienda, integrado por las asociaciones Albayzín Habitable, La Calle Mata, Realejo Habitable, Sindicato de Vivienda de Granada, Stop Desahucios Granada 15M-Centro y Stop Desahucios Granada 15M-Zaidín. Este sábado, 40 ciudades se han movilizado por este derecho.

Como se podía leer en algunos carteles y ha explicado a las periodistas Julia Ferrer, de Realejo Habitable, no se trata de turismofobia. Lo que se denuncia es el "turismo desmedido", que es "muy dañino para la gente que vive" en barrios como el Realejo o el Albaicín y tantos otros. "Los rentistas se dan cuenta de que una casa alquilada para uso vacacional da más dinero" y esto provoca que "cada vez haya menos gente", lo que tiene sus consecuencias: "cierre de centros de salud, colegios públicos, guarderías y negocios". 

Especular y lucrarse, en eso se ha convertido el negocio de la vivienda, donde fondos buitres adquieren edificios enteros que destinan a viviendas turísticas, ha advertido. Frente a esta situación, desde el Realejo Habitable se ha advertido de que medidas como las impulsadas por el Ayuntamiento de Granada son completamente insuficientes. 

En la manifestación también se ha evidenciado el problema de los jóvenes universitarios, que reclamaban residencias públicas al alcance de familias trabajadoras. 

Y, por supuesto, el de los desahucios, que no cesa. Junto a Stop Desahucios 15M marchaba Trini Millán, madre de dos hijas, de 7 y 10 años, que presentó una denuncia tras ser estafada en la compra de una vivienda y que se enfrenta al desalojo en el piso que vive de alquiler. "Quiero una oportunidad, una vivienda", ha exclamado.

La de Granada, con 4.000 asistentes según los cálculos de la Policía Nacional, ha sido la segunda más concurrida, tras la de Málaga con 5.000; en Sevilla se han movilizado unas 2.500, y en Cádiz, unas 1.000, según datos de las subdelegaciones del Gobierno en dichas provincias consultados por Europa Press.

La Mesa en Defensa de la Sanidad advierte de las consecuencias para la salud

A la movilización se ha sumado también la Mesa en Defensa de la Sanidad Pública de Granada. "Queremos destacar las terribles consecuencias para la salud que tienen las situaciones de precariedad habitacional y el miedo constante a perder la vivienda", ha expuesto el colectivo, que resalta que "la vivienda supone el principal entorno de seguridad para cada persona: un lugar cómodo y seguro al que volver, donde cocinar, comer, descansar, pasar una buena parte del día y guardar nuestras pertenencias".

La dificultad para encontrar una vivienda en condiciones dignas o el miedo a perderla supone "una amenaza constante para la integridad de la persona y se convierte en un factor estresante continuo, del que es imposible librarse". Las personas adultas de la familia sienten que "fracasan en su responsabilidad de proteger y ofrecer un cobijo a los y las menores de edad o dependientes a su cargo, con la carga de culpa y desesperación consecuente", agrega la Mesa.

La precariedad habitacional impacta "con especial virulencia en la salud mental, generando trastornos ansioso-depresivos, empeorando trastornos previos y llegando a niveles de desesperanza vital tales que dan lugar a suicidios consumados, como desafortunadamente hemos visto en diversas ocasiones".

La falta de acceso a una vivienda digna no es solo un problema económico, sino "una verdadera crisis de salud pública que requiere soluciones integrales", advierte la Marea Blanca

Pero no solo afecta a la salud mental, ha señalado el colectivo, sino también a la salud física. La situación de estrés continuo aumenta los niveles de determinadas hormonas del cuerpo (adrenalina y cortisol) que impactan sobre el sistema inmunitario, nervioso, metabólico... dando lugar al "empeoramiento de múltiples patologías crónicas" y a un claro "aumento del riesgo de enfermedades cardio y cerebrovasculares: hipertensión arterial, infarto agudo de miocardio, ictus... que suponen las principales causas de muerte y discapacidad en los países desarrollados".

Además, las personas con enfermedades crónicas que viven estas situaciones de precariedad en la vivienda no pueden dedicar el tiempo y tener la tranquilidad para cuidarse y acudir a sus citas con el sistema sanitario con normalidad.

La Mesa en Defensa de la Sanidad Pública también ha destacado la influencia especifica de esta situación en la salud de la infancia, etapa de gran vulnerabilidad, en la que son habituales también los problemas de salud mental, muchas veces con somatizaciones físicas, y la sensación de desprotección hacia el mundo adulto. 

"Está ampliamente demostrado que las malas condiciones de la vivienda (cortes de luz, humedad, imposibilidad para lograr una temperatura adecuada) generan enfermedades infecciosas, empeoran las enfermedades metabólicas (como la diabetes) y muy en particular las enfermedades cardiológicas y pulmonares (apnea del sueño, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, asma...). Esto da lugar a un aumento de la mortalidad evitable por dichas causas".

La falta de acceso a una vivienda digna no es solo un problema económico, sino "una verdadera crisis de salud pública que requiere soluciones integrales". "Es urgente implementar políticas que garanticen viviendas adecuadas para proteger el bienestar físico y mental de las personas".