El Ministerio da el visto bueno ambiental a la central hidroeléctrica de bombeo de Villar Mir en Rules

El Ministerio de Transición Ecológica (Miteco) ha dado el visto bueno ambiental a la central hidroeléctrica reversible (de bombeo) proyectada por el grupo empresarial Villar Mir en el embalse de Rules, una de las tres centrales de este tipo que se tramitan en la provincia (hay otra prevista también en el embalse de Rules y una tercera en el Negratín).
Así lo ha publicado este pasado sábado el Boletín Oficial del Estado (BOE) en un documento de 58 páginas con numerosos condicionantes a la instalación, pues su construcción, que afectará a cuatro municipios (Los Guájares, Vélez de Benaudalla, El Pinar y Padul) y que durará unos cinco años, implica notables afecciones ambientales y riesgos geológicos. No hay que olvidar que en las laderas del embalse ya se han constatado varios deslizamientos que han obligado al Gobierno a llevar a cabo obras de emergencia para estabilizar del viaducto de Rules y un estudio de la UGR y el Instituto Geológico y Minero señalaba "de vital importancia la monitorización continua de la actividad de estos deslizamientos para evitar daños futuros y garantizar la seguridad del embalse".
La hidroeléctrica reversible será, si finalmente se autoriza y construye, la mayor instalación de energía eléctrica de la provincia, pues tendrá una capacidad de 357 Megavatios (Mw), superior a los 275 Mw de la megafotovoltaica que Iberdrola está instalando en Cacín, aunque hay proyectadas, sin autorizar aún, algunas megaplantas más que superan esa potencia, entre ellas dos fotovoltaicas y la otra central reversible planteada en el embalse de Rules, de nada menos que 1.048 Mw.
Para hacerse una idea de su magnitud, la provincia de Granada cuenta con 28 minicentrales hidráulicas que entre todas suman 96 Mw de potencia eléctrica, por lo que la central de Villar Mir en Rules multiplica esa potencia por más de tres.
Y lo más probable es que se autorice y se construya, pues este tipo de centrales son una prioridad para la llamada 'transición energética' del Gobierno central. Se diferencian de las hidroeléctricas habituales en que, además de generar electricidad con el agua que desciende por una tubería hasta las turbinas de la planta, también usa electricidad para bombear el agua hacia arriba, hasta un depósito superior. En horas de mayor demanda eléctrica funcionará como una central hidroeléctrica normal y en horas de poco consumo energétiico -generalmente por la noche y fines de semana- usará energía 'sobrante' de la red para bombear el agua desde abajo hasta el depósito superior y almacenarla, para usarla de nuevo en caída y volver a generar electricidad.
Es decir, las centrales de bombeo funcionan como una gran batería o almacenamiento de electricidad y se les atribuye un papel relevante en la regulación de la red -para, entre otras cosas, evitar apagones como el sufrido en abril- frente a la intermitencia y la falta de estabilidad de las plantas fotovoltaicas y eólicas.
Una balsa como 33 campos de fútbol
La central hidroeléctrica de Villar Mir se situará en la ladera de la margen derecha (siguiendo el curso del Guadalfeo) del embalse de Rules, junto a la N-323 y a unos 500 metros de la presa. Desde ahí una gran tubería de cuatro o cinco metros de diámetro, según el tramo, de casi tres kilómetros de larga irá ladera arriba, parte en túnel, pero sobre todo en zanja, hasta una gran balsa que se construirá arriba del monte, a una cota superior a los 800 metros de altitud, con lo que se conseguirá una caída de agua de unos 600 metros, ya que el embalse está a un 200 metros sobre el nivel del mar.
Esa gran balsa ocupará 24 hectáreas (como 33 campos de fútbol) en uno de los extremos del área quemada por el devastador incendio de Los Guájares de 2022 (la central hidroeléctrica se empezó a tramitar un año antes, en 2021). Tendrá una capacidad de 1,4 hectómetros cúbicos de agua, como unas 500 piscinas olímpicas.
Para construir la balsa y resto de infraestructuras de la central se tendrán que excavar 2,3 millones de metros cúbicos de tierra, parte de los cuales se verterán a un depósito de nueva construcción cerca de la balsa, junto al Bien de Interés Cultural Torreón de la Cebada y la Venta de la Cebada. Los movimientos de tierras se llevarán por delante casi 16 hectáreas de hábitats de interés comunitario de las cuales 8,3 hectáreas corresponden a la balsa, 2,85 a los accesos de la línea eléctrica y 2,7 al acceso norte de la balsa. Adicionalmente, la línea eléctrica de evacuación discurre durante 4,4 km de su trazado sobre superficie delimitada como hábitat de interés comunitario.
En total, el promotor calcula que el proyecto supondrá una afección directa a un total 18.543 pies de vegetación de más de un metro de altura que deberán ser eliminados para la implantación de las diferentes infraestructuras del proyecto. El árbol de mayor porte tiene una altura de 20,6 metros y la altura media de todos los ejemplares es de casi tres metros.
En total, las superficies totales afectadas son 31,56 hectáreas por las infraestructuras de la central y 20,12 ha por el vuelo, accesos y apoyos de la línea eléctrica. El proyecto supondrá la pérdida de 2,05 ha de matorral arborescente con Juniperus, 40,74 ha de hábitat de matorrales termomediterráneos y pre-estépicos, 0,71 ha de bosques de Quercus ilex y Quercus rotundifolia y 8,17 ha de pinares mediterráneos de pinos mesogeanos endémicos.
Una de las condiciones impuestas por el Ministerio al proyecto es que se repongan el doble de los arbustos y matorrales "autóctonos" que se eliminen, y en cuanto a los árboles, "los pies eliminados que correspondan a especies arbóreas autóctonas se compensarán mediante la implantación del número de ejemplares correspondiente al resultado de multiplicar el número de pies eliminados por su edad estimada".
Además de la ocupación de 24 hectáreas por la construcción de la balsa superior, la central también invadirá 13,6 hectáreas de viales de acceso a sus diferentes infraestructuras, 5,7 hectáreas para el depósito de excedente de tierras del proyecto que se construirá junto a la balsa y 1,3 ha para la ejecución de la zanja donde se enterrará la tubería forzada, así como otros elementos de menor ocupación como las plataformas para la construcción de las tomas o las subestaciones eléctricas. Y ocupará más de 2.600 metros de varias vías pecuarias.
Erosión e inestabilidad de las laderas
Tal y como recoge la resolución del Ministerio, "el estudio de impacto ambiental destaca, entre los principales impactos potenciales del proyecto sobre el terreno, el posible incremento de fenómenos erosivos o de deslizamiento. En las inmediaciones de la zona de estudio se han documentado deslizamientos históricos (deslizamiento de Ventura y los Hoyos) y actuales (El Arrecife, Cortijo de Lorenzo y Viaducto de Rules). La gran mayoría de infraestructuras del proyecto se localizan sobre el deslizamiento Ventura, de grandes dimensiones, si bien actualmente no presenta signos de movimiento". Pero el proyecto "se localiza en las inmediaciones del deslizamiento Arrecife, el cual sí se considera activo".
También recoge que la Delegación de Desarrollo Sostenible de la Junta en Granada indicó que, con motivo del incendio de Los Guájares de 2022, posterior al estudio de impacto ambiental, "se espera un incremento de los fenómenos de erosión, ya que el proyecto se desarrolla sobre zonas con una tasa de erosión elevada, con fuertes pendientes". Y señala que los nuevos accesos "generarán taludes, que deberán ser tenidos en cuenta en la restauración de superficies afectadas".
Por su parte, la Dirección General de Infraestructuras del Agua de la Junta de Andalucía señala varias cuestiones a resolver por el promotor relativas a la estabilidad y pendientes de los taludes generados en las excavaciones para ejecutar los caminos de acceso y las plataformas de trabajo tanto de las infraestructuras de la central, como de los apoyos de la línea eléctrica. Entre estas consideraciones, destaca "la necesidad de asegurar la estabilidad de los terrenos, ya que el desarrollo del proyecto podría incrementar los procesos erosivos y poner en riesgo la seguridad de la presa de Rules".
El propio estudio de impacto ambiental hecho por la empresa reconocía que "los posibles daños sobre la presa de Rules o sobre infraestructuras humanas en caso de materializarse un deslizamiento de ladera o una posible rotura de la balsa, representan los principales impactos derivados de la vulnerabilidad del proyecto ante los riesgos o catástrofes naturales".
En este sentido, la Delegación de Desarrollo Sostenible de la Junta de Andalucía indica que, según la cartografía del Inventario Nacional de Erosión de Suelo del Miteco, la zona de afección del proyecto "presenta riesgo de aparición de movimientos en masa, concretamente deslizamientos de ladera y que se prevé riesgo de hundimiento producido por la extracción de tierras en las galerías" para construir la toma inferior de la central hidroeléctrica.
La Dirección General de Planificación y Recursos Hídricos de la Junta, por su parte, señala que la campaña geotécnica realizada por la empresa "se desarrolla en las zonas que no están afectadas por los deslizamientos y no se dispone de ensayos en la zona de la toma inferior mientras que buena parte de las excavaciones se desarrollan en los terrenos deslizados". E indica "la necesidad de realizar una campaña de investigación y un estudio geotécnico en la zona de la toma inferior de la central reversible, puesto que la ladera derecha del embalse de Rules presenta multitud de deslizamientos y entre la información disponible no figura una investigación geotécnica suficiente".
Informe y notas técnicas de catedráticos
Ante tantas objeciones y de tal gravedad, la empresa promotora aportó al expediente un "Informe sobre potencialidad erosiva e inestabilidades de ladera en la Central hidroeléctrica reversible de Los Guájares" del año 2024, firmado por un catedrático del departamento de Geodinámica de la Escuela Técnica Superior de Caminos, Canales y Puertos de la Universidad de Granada -cuyo nombre no cita la resolución del Ministerio-, en el que se analiza la erosión superficial en la zona, su posible incremento y "la posibilidad de ocurrencia de movimientos en masa en el deslizamiento Ventura relacionados con la construcción del proyecto".
El informe, según recoge el Ministerio, indica, respecto al incremento de erosión superficial, que "la erosionabilidad previsible para el área donde se implanta la central es baja y que la posible pérdida de suelo por erosión en zonas concretas resulta tener una influencia despreciable sobre la estabilidad global del deslizamiento Ventura". Asimismo, señala que, "en todo caso, cuando las obras puedan suponer un incremento de la tasa de erosión en una zona concreta, siempre se podrán aplicar medidas específicas de mitigación como la revegetación de los taludes utilizando geomallas e hidrosiembra con riego por goteo".
El promotor también aporta varias "notas técnicas" de "dos catedráticos de la Universidad Politécnica de Madrid y de la Universidad de Granada" -cuyos nombres tampoco se citan- en las que se hace un análisis de la influencia que pueden tener las variaciones diarias de nivel de embalse asociadas a la operación de la central sobre la estabilidad del deslizamiento activo de El Arrecife y se concluye que "ni las variaciones diarias de nivel de embalse asociadas al funcionamiento del proyecto ni oscilaciones de mayor amplitud asociadas a la bajada acumulada del nivel por falta de precipitaciones durante varias semanas o meses son lo suficientemente relevantes para influir en la estabilidad de los grandes deslizamientos cartografiados en las laderas del embalse de Rules ni dan lugar a disminuciones significativas de los coeficientes de seguridad".
En una segunda nota técnica firmada por ambos catedráticos, se concluye que la ubicación propuesta para la toma inferior "parece óptima ya que no se afecta a las masas deslizadas por los grandes deslizamientos de ladera cercanos (El Arrecife y Ventura) y se indica que el deslizamiento Ventura es un gran movimiento de ladera que en su conjunto es inactivo y se encuentra en un estado relicto".
También incorpora otra nota técnica de los mismos autores, que analiza la posibilidad de que ocurran movimientos en masa en el deslizamiento Ventura relacionados con la construcción del proyecto y se indica que "la toma inferior, el túnel de aspiración y las cavernas se localizan por debajo del deslizamiento y de su masa deslizada y que la ejecución de dichas infraestructuras no influirían sobre el deslizamiento de Ventura, de modo que no reducirían su estabilidad".
Asimismo, se indica que "ninguna de las obras previstas producirá reactivaciones en las inestabilidades de ladera ya existentes (deslizamiento de Ventura)" y que "no es esperable que las infraestructuras de la central supongan una desestabilización, a escala global, del deslizamiento de Ventura".
La nota técnica también estima que durante la explotación del proyecto "no se realizarán actividades que faciliten o incrementen la posibilidad de movimientos en masa y las medidas de seguimiento y vigilancia permitirán identificar cualquier incidencia relacionada con la estabilidad".
El promotor concluye que, "a la vista de los resultados de la campaña geotécnica realizada sobre el macizo rocoso, todos los casos analizados de estabilidad de la ladera con descenso brusco de nivel del embalse y con sismo son estables". También que "todos los estudios realizados concluyen que las variaciones diarias de nivel de embalse asociadas a la operación de la central no influyen en la estabilidad de los deslizamientos cartografiados en las laderas del embalse de Rules". Del mismo modo, "el desembalse rápido, con las oscilaciones derivadas de la operación de la central no modifican ni afectan negativamente a la seguridad de los taludes". No obstante, indica que ampliará la información "con estudios geotécnicos de detalle adicionales". Además de llevar a cabo un estudio geotécnico más detallado antes del inicio de las obras, se realizará "un seguimiento de posibles deslizamientos durante la fase de construcción y explotación para evitar cualquier problema de seguridad que pudiera darse".
En relación con los procedimientos de excavación con voladuras, durante su ejecución "se realizará un control de las vibraciones con sismógrafos en la presa y la limitación de las cargas de voladura en función de dichas vibraciones". Respecto a la toma inferior, el promotor propone una nueva alternativa para su ejecución que evite la necesidad de disponer del nivel embalsado de agua por debajo de la cota 222 durante un tiempo prolongado.
"Respecto al riesgo de que el proyecto pueda incrementar los procesos erosivos o movimientos en masa y poner en riesgo la seguridad de la presa de Rules, el promotor indica que durante la ejecución de la obra se realizará un control y seguimiento geotécnico. En caso de que durante la ejecución de los trabajos se detecte alguna inestabilidad, se propondrán las medidas necesarias, para cada caso particular".
Visto bueno y seguimiento
De esta forma, la Dirección General de Infraestructuras del Agua de la Junta de Andalucía, "tras el análisis de la última información adicional aportada por el promotor, indica que las adendas presentadas por el promotor concretan los diversos aspectos solicitados, muchos de ellos comunes con aspectos relacionados con la seguridad de la presa y el embalse de Rules", dice la resolución del Ministerio. "Considera viable la toma alternativa propuesta por el promotor tras los últimos estudios realizados". Y así, el organismo de la Junta "finalmente emite, tras el análisis de aquellos conceptos relacionados tanto en materia de la explotación del embalse de Rules como en materia de seguridad de presas, embalses y balsas, informe favorable", señala el Ministerio.
La resolución del Ministerio de Trasnción Ecológica recoge que "cada informe parcial de seguimiento, tanto en fase de obra como de funcionamiento, de los procesos erosivos y posibles inestabilidades de las laderas de implantación del proyecto deberá remitirse a la Dirección General de Infraestructuras del Agua de la Junta de Andalucía para su conocimiento y supervisión. En caso de detectarse signos de inestabilidad en las laderas, tanto en fase de obra como en fase de funcionamiento, se dará aviso inmediato a la citada administración y se le informará de las medidas adicionales de medición y sostenimiento a implementar para su supervisión y en su caso, aplicación de las medidas adicionales que indique el organismo".
Y el Miteco advierte también de que "en ningún caso se supeditará la explotación del embalse de Rules en cuanto a su llenado o vaciado a la ejecución de las obras y posterior explotación del proyecto".
Otras afecciones
El riesgo de erosión y deslizamiento de las laderas no son los únicos que presenta la construcción y explotación de la central hidroeléctria reversible. También afecta al trazado del gasoducto Granada-Motril y la construcción de su toma inferior en el embalse, así como de sus accesos "pueden generar un incremento importante de la turbidez de las aguas y su posible contaminación con vertidos accidentales", señala la resolución del Ministerio, así como una "potencial afección a las aguas subterráneas".
La Dirección General de Infraestructuras del Agua de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento de Vélez de Benaudalla señalan la "posible afección de la central sobre el uso recreativo del embalse para la práctica del windsurf. El promotor indica que la toma se ha diseñado para que no genere sumergencias (remolinos) y no afectar así a las actividades de recreo que se dan en el embalse. Asimismo, dada su localización próxima a la presa, no considera que afecte al uso recreativo del embalse", recoge el Ministerio en su resolución.
Línea de evacuación
La central hidroeléctrica evacuará su electricidad desde la subestación Guájares, que se construirá a mitad de ladera, entre la balsa superior y la toma inferir del embalse. De ahí partirá una línea eléctrica de evacuación de 6,5 kilómetros con 24 torretas eléctricas hasta la subestación Mizán, en la Sierra de los Guájares, junto a uno de los dos aeregoneradores autorizados a Villlar Mir en la zona quemada por el gran incendio de 2022 (proyectó inicialmente 15 molinos en tres parques eólicos, pero la Junta le autorizó solo dos aerogeneradores). Y desde la subestación de Mizán la línea elécrica seguirá otros 14 kilómetros, con algunos tramos soterrados, atravesando la Sierra de los Guájares hasta la futura subestación de Saleres, en pleno Valle de Lecrín.
Fauna amenazada
El proyecto, y especialmente su línea de evacuación, afectará a numerosas aves como el águila real, águila perdicera, águila culebrera, busardo ratonero y buitre leonado, y la zona también es utilizada por especies ligadas a ambientes agroesteparios como el aguilucho pálido, cernícalo vulgar y cernícalo primilla.
Los estudios de los datos de movimiento de las especies de avifauna revelan que la zona del proyecto "puede ser importante como área de caza del busardo ratonero, el águila culebrera y las dos especies de cernícalos. Asimismo, el estudio de avifauna incluye un estudio de riesgo de colisión con el tendido eléctrico definido por la altura de vuelo y comportamiento de las aves que concluye que el riesgo alto por coincidencia de altura de vuelo con el cableado solo se daría para los cernícalos vulgar y primilla y para el busardo ratonero", indica la resolución del Ministerio.
El Miteco señala que también "se llevará a cabo la prospección exhaustiva y seguimiento de los potenciales refugios de murciélago ratonero patudo en la envolvente de 5 km del proyecto. En caso de detectar que estas u otras actuaciones generan huida en los ejemplares, se deberán parar las obras y solicitar al organismo competente instrucciones sobre cómo proceder para la adecuada conservación de la especie". Asimismo, "si durante la fase de obra se detectara presencia de fauna silvestre amenazada, o cualquier área crítica para éstas (nidos, refugios, etc.), se paralizarán las obras y se avisará a la Delegación Territorial de Desarrollo Sostenible en Granada".