Veinticinco menores oncológicos de Granada y Jaén viajan a Zoomarine, en Portugal, para jugar con los delfines

Sobran las palabras cuando los ojos hablan, y el pasado fin de semana los niños y niñas de oncología de la asociación Pídeme la Luna del Hospital Virgen de las Nieves de Granada y del Hospital Materno Infantil de Jaén no solamente han hablado con sus ojos, lo han hecho también con el corazón, porque para ellos, cumplir uno de sus grandes sueños: nadar, jugar y bailar con los delfines en Porgual, ha sido sin duda una de las mejores terapias que esta “fábrica de sueños" que Pídeme la Luna le ha podido dar, según informa la asociación en una nota de prensa.
El autobús de la alegría salió rumbo a Sevilla y el río Guadalquivir fue testigo de la llegada de los niños acompañados por sus familias, equipo sanitario y voluntarios a ese barco que fueron cargando de ilusiones, esperanzas, emociones y alegría, mientras surcaba las aguas al mismo tiempo que los sorprendía con un estupendo almuerzo durante la travesía además de contemplar la belleza monumental de la ciudad andaluza, siendo un gran disfrute para todos.
Pero la fábrica de sueños les tenía preparada otra sorpresa y al desembarcar, 15 coches de caballos los esperaba para pasearlos por Sevilla… No se pueden describir esas caras de ilusión y de alegría mientras saludaban efusivos a cuantos paseaban por la ciudad.
Un hotel cómodo, espacioso y confortable los estaba esperando para recibirlos con un buen baño en la piscina y otras actividades lúdicas con las que también disfrutaron un montón.
Parte de los menores, con su equipamiento acuático, en el parque Zoomarine. Pídeme la Luna
Y llegó el gran día en el que los niños vivirían su gran sueño en el parque Zoomarine del Algarve portugués, junto a sus amigos los delfines, esos embajadores del océano que tanto cariño y ternura fueron capaz de transmitir a estos campeones con sus comportamientos acuáticos y que nunca podrán olvidar porque una imagen vale más que mil palabras.
Un estupendo broche de oro puso a éste magnífico viaje, ya que la Hermandad del Gran Poder de Sevilla les invitó a visitar tan bella imagen y poder pedirle por la salud de los niños y la fortaleza de sus familias; al mismo tiempo que otro niño, Pedro, cumplió otro de sus sueños, ser monaguillo en la misa de domingo en la Basílica del Gran Poder.
La asociación Pídeme la Luna agradece de todo corazón a todas las personas y entidades que han colaborado de distintas maneras para que este gran sueño sea hoy una realidad.