'La Movida en Granada'

Presenta esta galería una propuesta fresca, atractiva y bien estructurada expositivamente, pese al reducido espacio que la acoge.
Obras de Mar Aragón y Fernando Trillo se conjugan para recrear el ambiente, sentido y atmósfera, de La Movida madrileña de los ochenta.
Significó este movimiento una eclosión espontánea de libre percepción de la realidad, ajena al orden de modas impuesto, costumbres sociales arraigadas, signos culturales tradicionales
Significó este movimiento una eclosión espontánea de libre percepción de la realidad, ajena al orden de modas impuesto, costumbres sociales arraigadas, signos culturales tradicionales. Surgió porque sí, en pequeños bares, cafeterías, discotecas, sótanos donde se producía arte, en todas sus acepciones, sin calificaciones estéticas definidas, ni planeadas, pues surgía del momento, alegre gesto plástico inesperado donde todo valía. El rumor luminoso de esta ola creativa trascendió su círculo anónimo, cuan vendaval que se convirtió en movimiento de moda, y pasado los años en periodo de mítica creación artística, asimilada al posmodernismo.
La imagen lo era todo en La Movida, por lo que su expresión visual era la fuerza a través de la cual se difundió, por lo que la fotografía fue su vehículo principal.
El malagueño Miguel Trillo, parte de esa fiesta, fue plasmando con su cámara fotográfica personas, sitios y eventos. Gracias a su mirada estética, supo captar el momento, la historia contada por la imagen de sus protagonistas, instantes festivos, el misterio de la noche, o la intensidad desafiante y desenfadada, en su mirada.
Convirtió sus instantáneas en piezas de arte, captada en el momento azaroso, el cual era presentido por el autor y transformado en testigo plástico de esos años. Gesto e ingenio en la fotografía se aúnan, y las convierte en piezas de arte visual.
Las fotografías de Miguel Trillo constituyen el motivo central en la que se asienta la exposición, desarrollada de forma excelente por Mar Aragón, pintora de sólida trayectoria compositiva, expresada de forma rotunda en la obra expuesta. Sus acuarelas, de grandes dimensiones, muestran el ambiente de La Movida, elaboradas de forma concisa, con economía de elementos en las piezas, sólo la figura precisa incorporada en la composición, describiendo el momento, lugares, personajes, con los que reconstruye ese mundo lúdico. Elimina la variedad cromática, utilizando gamas oscuras, pesadas y densas, en trazos amplios, logrando inundar su entorno con la impronta que la recorría.
No todo era brillo, es lo que nos dice la pintora, sino que basta cualquier lugar, por lóbrego que sea, para extraer sentido estético. Mar Aragón lo expresa muy bien en sus piezas, que recuerdan los murales grafiteros de los ochenta, ofreciendo un trabajo plástico de asentada calidad artística.



































