“Sierra Nevada debe decidir qué modelo de estación quiere ser”

La estación de esquí y montaña de Sierra Nevada atraviesa un momento que exige reflexión y responsabilidad. La creciente presencia masiva de ocio recreativo en el corazón de la estación está generando una transformación silenciosa del modelo tradicional que durante décadas ha sostenido económica y socialmente al destino.
Con la comercialización del Mirlo Blanco y las actividades de peatones en Borreguiles, alterando gravemente su equilibrio natural de destino turístico de esquí que tanto años y tanto esfuerzo ha costado construir
Es evidente que la abundancia de nieve es un atractivo indiscutible. Sin embargo, sería ingenuo atribuir únicamente a este factor la llegada masiva de visitantes de perfil recreativo.
La actual estrategia de comercialización, basada en la venta de paquetes cerrados a través de mayoristas y agencias, está impulsando un volumen de público que nada tiene que ver con el cliente esquiador que históricamente ha sido y sigue siendo el motor económico de Sierra Nevada y por supuesto de su sector empresarial.
Durante toda su trayectoria, Sierra Nevada ha vivido de los ingresos generados directamente por el público esquiador: forfaits, escuelas, alquileres, restauración, comercio y alojamiento de esquiadores y sus familias.
El ocio recreativo siempre tuvo su espacio complementario, tradicionalmente vinculado a la zona de Hoya de la Mora. Sin embargo, el estado de abandono y aislamiento que presenta actualmente ese entorno ha provocado un desplazamiento de este tipo de usuario hacia el núcleo operativo de la estación de esquí.
Con la comercialización del Mirlo Blanco y las actividades de peatones en Borreguiles, alterando gravemente su equilibrio natural de destino turístico de esquí que tanto años y tanto esfuerzo ha costado construir.
Ocupan espacio y desgaste, pero no aportan retorno al tejido empresarial local, ni riqueza, ni puestos de trabajo
Existe además un elemento que no puede ignorarse: gran parte de estos visitantes acceden mediante paquetes cerrados de actividades que incluyen transporte, actividades de ocio recreativo y comida propia, lo que implica que no consumen productos ni servicios del sector privado de la estación vinculados al esquí.
Generan volumen, pero no generan economía ninguna.
Ocupan espacio y desgaste, pero no aportan retorno al tejido empresarial local, ni riqueza, ni puestos de trabajo.
En un contexto de limitación evidente de movilidad y accesos y aparcamientos, seguir incrementando la comercialización a estos niveles no solo tensiona las infraestructuras, sino que multiplica las situaciones de colapso de todos los servicios (recogida de basuras, agua, aseos, colas servicio interurbano…), reduce la seguridad y deteriora la imagen del destino.
Sierra Nevada debe preguntarse con serenidad qué modelo desea consolidar. ¿Quiere seguir siendo una estación de esquí de referencia internacional o avanzar hacia un modelo de parque de ocio recreativo?
La estación no puede permitirse episodios que proyecten desorganización, saturación y lo peor sin duda, la pérdida de identidad.
Sierra Nevada debe preguntarse con serenidad qué modelo desea consolidar. ¿Quiere seguir siendo una estación de esquí de referencia internacional o avanzar hacia un modelo de parque de ocio recreativo? ¿Está el actual sistema de comercialización alineado con la sostenibilidad económica del destino o responde a una necesidad coyuntural de ingresos en la cuenta de resultados? ¿Tiene sentido priorizar volumen frente a calidad cuando el retorno para el tejido empresarial es inexistente? ¿Es responsable saturar accesos y servicios cuando la movilidad ya se encuentra al límite? ¿Qué imagen estamos trasladando al esquiador que históricamente ha sostenido la estación? ¿Y qué consecuencias tendrá a medio y largo plazo desplazar al cliente principal para dar cabida a un modelo que no deja riqueza en el entorno?
El futuro de Sierra Nevada no puede basarse únicamente en cifras de afluencia. Debe sustentarse en un modelo sostenible, seguro y coherente con su identidad basado en el esquiador, no hay más
Desde la experiencia de los 45 años de nuestra existencia, la Asociación de Empresarios de Sierra Nevada consideramos imprescindible abrir un debate serio, técnico y estratégico sobre el rumbo de Sierra Nevada.
No se trata de confrontar, sino de proteger la esencia de un destino cuya fortaleza siempre ha residido en el equilibrio, la profesionalidad y la centralidad del esquiador como eje económico.
El futuro de Sierra Nevada no puede basarse únicamente en cifras de afluencia. Debe sustentarse en un modelo sostenible, seguro y coherente con su identidad basado en el esquiador, no hay más.

































