'De Madrid al cieno'

En mayo de 1996 en campaña electoral, Aznar responde a un cuestionario:
¿La cualidad que prefiere en un hombre?
«La responsabilidad».
¿La cualidad que prefiere en la mujer?
«Que sea mujer».
Puntualiza Sara Montiel: «Ese señor del bigote no tiene ni medio polvo».
Solo cuatro años después (8 de junio de 2000), el diario El País informa: «Un grupo de juristas (200 hombres y mujeres magistrados, abogados y catedráticos) defiende el fallo que no considera “particularmente vejatorio” atar y violar a una mujer, según sentencia de tres jueces de Pontevedra».
Eran otros tiempos. Hoy, el PP de Ayuso y su subdelegado Feijóo pasan de la oposición a la exposición y nos recuerdan aquella locución de Claude Rains en Lawrence de Arabia: «Quien dice mentiras tan sólo oculta la verdad. Pero quien dice medias mentiras, no sabe dónde está la verdad».
La frase define perfectamente la situación. Además el vértigo intencionado de la actualidad está silenciando el caso de la concejala de Móstoles.
Cuando elDiario.es publicó que dos mujeres que trabajaron para Paco Salazar contaron en los canales internos del PSOE que las había acosado, Feijóo se apresuró a llamarlo «guarro» y «delincuente». Pero el día en que El País publicó que una concejala que trabajó con Manuel Bautista, alcalde de Móstoles y miembro de la dirección nacional del PP, pidió a la jefatura madrileña que actuara ante el acoso que había sufrido, Feijóo sostuvo que se “investigó” la denuncia, pero «carecía de veracidad». La “investigación” consistió en que Ayuso se reunió con el alcalde. Luego sus subalternos, Adolfo Serrano y Ana Millán, se reunieron con la mujer que pedía amparo y le dijeron que ya se ocupaban ellos de parar el acoso, pero que lo mejor para todos era que no lo denunciara.
Pero hubo más. Atribuyeron a la víctima «falsedad y ánimo de venganza». Según el alcalde, ella quería ser vicealcaldesa y teniente de alcalde. Él le dijo que no y ella, despechada, se vengó. Por otra parte filtraron los correos que la mujer envió a la dirección del partido con su nombre, «por error», dicen, intentando justificar que ella lo que describió en su momento fue una disputa laboral y no un acoso sexual. Parece que para el PP si el acoso es solo laboral es intrascendente. A continuación insinuan que si la mujer no denunció el acoso en un juzgado es porque el acoso nunca existió. Por último alegaron que como los hechos son de hace quince meses y salen justo el día que Paco Salazar declara en el Senado, no hay que darle al asunto ni trascendencia ni credibilidad.
El colofón: en rueda de prensa un periodista le pregunta a Serrano si en una reunión con la concejala el alcalde utilizó la expresión «tirar los tejos». Y Serrano le replica: «¿Y tú cómo ligas?».
Todo coincide. Así que el sábado pasado, en un acto de Nuevas Generaciones, Serrano acusó al Gobierno de España y a la izquierda política y mediática de impulsar una campaña contra su partido basada en, como antes dijo Ayuso, «pruebas prefabricadas» y en una «vendetta personal».
Serrano animó a sus cachorros a dar la “batalla cultural” contra el Gobierno porque España vive un «momento crucial» donde se intenta imponer una forma única de pensar. «Nos hablan de tolerancia mientras cancelan [en tres años de gobierno municipal y autonómico el PP y Vox han censurado más de 28 actos culturales]; de diversidad, mientras exigen uniformidad; de libertad, mientras te dicen qué puedes decir, pensar y hasta sentir«, advirtió.
En el acto también participó Miguel Tellado, quien comparó a Vito Quiles con El Gran Wyoming. Es su batalla cultural, pero nadie se enzarzaría en una lucha de talento con un oponente desarmado.
Y cómo no, ahora llegará el argumentario:
Yo no soy feminista ni machista, yo creo en la igualdad.
También hay violencia de género contra los hombres. [Solo 50, 60 o 70 mujeres asesinadas al año].
Existen muchas denuncias falsas. [Según la Fiscalía, el porcentaje es un 0,018%].
Eres una feminazi. [Palabra utilizada hasta por Pérez-Reverte para atacar al feminismo].
El lenguaje inclusivo es una tontería, acabaremos diciendo “sillas” y “sillos”.
No es acoso, es un piropo.
Me da igual que sea un hombre o una mujer, lo que importa es la persona.
También debería existir un día del hombre.
Ya hemos conseguido “la igualdad”.































